"Pesadilla literaria "

Había una vez un niño llamado Daniel, un apasionado lector que siempre se perdía en las páginas de los libros. Un día, mientras exploraba la biblioteca de su escuela, descubrió un libro antiguo y misterioso. Sin poder resistirse a su llamado, decidió llevárselo a casa para explorarlo en detalle.

Esa noche, cuando Daniel abrió el libro, una ráfaga de viento sopló por su habitación y lo envolvió. Para su asombro, se dio cuenta de que había sido succionado hacia las páginas del libro. Ahora se encontraba en un mundo fantástico y aterrador, donde cada historia que leía se hacía realidad a su alrededor.

Daniel se dio cuenta de que estaba atrapado en el libro y que su única esperanza de escapar era encontrar la última página. Decidido a regresar a su mundo, comenzó a leer cada cuento con cautela. La primera historia hablaba de un bosque encantado lleno de criaturas extrañas. A medida que avanzaba en la lectura, los árboles y las criaturas cobraban vida a su alrededor. Daniel tuvo que enfrentar peligros y desafíos, pero finalmente logró superarlos.

La siguiente historia lo llevó a un castillo embrujado, donde fantasmas y esqueletos vagaban por los pasillos. A medida que leía, las sombras danzantes y los susurros escalofriantes llenaban su habitación. Daniel se adentró en los misterios del castillo, resolviendo enigmas y enfrentando a los espíritus malignos que lo acechaban.

Con cada cuento que leía, Daniel se daba cuenta de que las historias se volvían más retorcidas y peligrosas. En una de ellas, se encontró atrapado en un pueblo desolado, acechado por una criatura monstruosa. Tuvo que usar toda su astucia y valentía para encontrar una forma de derrotar al monstruo y escapar de su feroz persecución.

Pero a medida que se acercaba al final del libro, Daniel comenzó a sospechar que había algo más que solo palabras e ilustraciones en sus páginas. El giro dramático llegó cuando finalmente llegó a la última historia y se dio cuenta de que era su propia historia. Todo lo que había vivido dentro del libro era parte de su propio destino.

El niño se enfrentó a la última página, y con un último esfuerzo, la arrancó del libro. En ese momento, la habitación se desvaneció y Daniel se encontró de vuelta en su cama, con el libro antiguo cerrado a su lado. Había logrado escapar, pero sabía que el libro siempre estaría allí, esperando a que alguien más cayera en su trampa.

Daniel aprendió una valiosa lección sobre el poder de la imaginación y la importancia de enfrentar los miedos. Aunque había vivido momentos aterradores, había encontrado el coraje dentro de sí mismo para superarlos. Ahora, cada vez que abría un libro, recordaba su aventura y valoraba aún más el poder de la lectura y las historias que cobran vida en nuestra imaginación.
 


Autor: Pomponio
Magíster