"La Sonrisa Siniestra "

Había una vez un niño llamado Daniel que vivía en una pequeña casa cerca de un antiguo hospital abandonado. Desde que era muy pequeño, Daniel tenía una gran pasión por los coches y soñaba con conducir algún día. Aunque aún era muy joven, su padre le había regalado un pequeño auto de juguete para que pudiera jugar en su habitación.

Una noche, después de una larga jornada de trabajo, Daniel regresaba a casa junto a su papá. Estaba muy cansado y tenía mucho sueño. Mientras su padre conducía, Daniel jugaba con su auto de juguete en el asiento trasero. Sin darse cuenta, el pequeño coche se cayó al suelo.

A medida que el auto caía, Daniel notó algo extraño. Parecía que el juguete tenía vida propia. Empezó a moverse y a avanzar por el suelo del auto. Daniel quedó sorprendido y emocionado al ver cómo su auto de juguete cobraba vida y comenzaba a rodar por el coche.

Pero a medida que avanzaba la noche, las cosas empezaron a ponerse extrañas. El auto de juguete tomó el control y comenzó a conducir más rápido de lo normal. Daniel se dio cuenta de que algo no iba bien, pero no podía soltar el freno. El coche se adentraba en una calle solitaria y oscura, rodeada de árboles que parecían repetirse una y otra vez.

En medio de la oscuridad, una figura apareció corriendo a lo largo de los árboles. Era una persona vestida con una bata blanca que sonreía mientras trataba de hacer carreras con el auto de juguete. Daniel se sentía cada vez más asustado, pero el auto parecía disfrutar de la velocidad y no quería detenerse.

El miedo empezó a apoderarse de Daniel mientras el auto aceleraba sin control. La carretera se alargaba y los árboles parecían querer atrapar el coche. Daniel intentó advertirle a la figura que parara, que se iba a caer, pero su rostro se transformó de alegría a tristeza y zozobra. Lloraba y desapareció lentamente en la oscuridad.

Tembloroso y con las piernas débiles, Daniel decidió detener el coche. Pero cuando pensó que todo había terminado, el auto de juguete volvió a moverse. Esta vez, la figura reapareció y comenzó a caminar y sonreír al ritmo del coche. Daniel quería entender qué estaba sucediendo, pero el miedo lo invadía.

Finalmente, cuando el coche se acercaba a la urbanización, la figura desapareció entre los árboles. Daniel llegó a casa agitado y confundido. Quería entender el misterio detrás de aquel juguete maldito. Al despertar al día siguiente, recordó que su pesadilla se había originado en el antiguo hospital.

Decidió investigar sobre el pasado del hospital y descubrió que había sido un lugar de sufrimiento y tristeza. Aquella experiencia en el hospital había afectado su mente y se manifestaba en sus sueños y en su conexión con el juguete maldito.

A partir de ese día, Daniel decidió que no permitiría que aquellos recuerdos lo atormentaran. Deshizo el juguete maldito y se despidió de sus pesadillas. Aprendió a enfrentar sus miedos y a superar las angustias del pasado.

Desde entonces, Daniel disfrutó de sus juegos con otros juguetes, sin permitir que el miedo se apoderara de él. Aprendió que los sueños y las pesadillas podían ser superados con valentía y determinación, y que la verdadera magia estaba en el poder de su propia imaginación.
 


Autor: Pomponio
Magíster