"Atrapada en el juego "

Había una vez una niña llamada Sofía que se mudó junto a su familia a una casa supuestamente embrujada. Desde el momento en que pusieron un pie en la casa, un escalofrío recorrió sus espaldas. A pesar de ello, Sofía se sintió intrigada y emocionada por explorar cada rincón de su nuevo hogar.

Una tarde, mientras buscaba algo en el desván, Sofía encontró una caja polvorienta llena de videojuegos antiguos. Entre ellos, descubrió uno en particular que llamó su atención: "El Misterio de la Casa Encantada". Su hermano mayor, Lucas, había estado jugándolo recientemente, así que decidió probarlo.

Al abrir el juego, Sofía quedó fascinada por los gráficos y la música inquietante que lo acompañaba. Pronto se dio cuenta de que los "fantasmas" que habitaban la casa del juego eran en realidad los mismos que acechaban en su casa. Pero algo era extraño: podía interactuar con ellos.

Cada vez que Sofía exploraba una habitación en el juego, los objetos cobraban vida y las sombras se retorcían a su alrededor. Los fantasmas parecían querer comunicarse con ella, aunque no podía entender lo que decían. Intrigada, continuó avanzando en el juego.

Un día, mientras Sofía exploraba una sala misteriosa dentro del juego, de repente sintió un escalofrío que recorrió su cuerpo. La habitación se volvió más oscura y los susurros de los fantasmas se intensificaron. En ese momento, se dio cuenta de que había sido transportada dentro del juego.

Ahora, Sofía se encontraba atrapada en un mundo virtual y su única esperanza de volver a casa era encontrar la salida. Pero no sería fácil. Los fantasmas la rodeaban, sus rostros distorsionados mostrando una mezcla de curiosidad y malicia. Sofía sabía que tendría que enfrentar sus miedos y resolver los acertijos del juego para escapar.

A medida que avanzaba, cada desafío se volvía más peligroso y siniestro. Las habitaciones se transformaban en laberintos llenos de trampas y los fantasmas se volvían más hostiles. Sofía se preguntaba si lograría salir de allí con vida.

Finalmente, después de enfrentar numerosos obstáculos y resolver acertijos complicados, Sofía llegó a la última sala del juego. Allí se encontró con el jefe final, un fantasma gigante con ojos brillantes y garras afiladas. La criatura se abalanzó sobre ella, pero Sofía recordó una pista que había encontrado en el juego: "El miedo es solo una ilusión".

Reuniendo toda su valentía, Sofía miró directamente a los ojos del monstruo y gritó: "¡No tengo miedo de ti!". En ese momento, el fantasma se desvaneció en el aire y la habitación se iluminó. Sofía había superado la última prueba y la pantalla del juego comenzó a desvanecerse lentamente.

Cuando abrió los ojos, Sofía se encontró de vuelta en su habitación, rodeada de su familia. Les contó su increíble

aventura dentro del juego y cómo había aprendido a enfrentar sus miedos. Desde entonces, la casa ya no parecía embrujada y Sofía descubrió que la verdadera magia estaba en su valentía y determinación para superar cualquier desafío, tanto dentro como fuera de los videojuegos.
 


Autor: Pomponio
Magíster